13 de julio de 2009

Castilian Spanish


Me siento raro y pequeño cuando leo la expresión Castilian Spanish para definir lo que hablo a casi todas horas (mis progresos con la otra lengua romance y oficial que me rodea son como el suelo del infierno para los ingleses: empedrados de buenas intenciones, y nada más). El haberme ganado la vida con –entre otras cosas- el idioma tal vez no legitima la certeza vital de que siento el que a mí me define lo que hablo: aquí y allí, en La Roca y en la otra Roca, la de Alcatraz. Entonces, ¿soy un castilian spanish? Me imagino portando un pendón morado por los pasillos de las empresas con filiales en lugares en las que se habla, a secas, el spanish. Méndez Álvaro, los ingleses y Cuzco (¿o será Cusco?): más vale honra sin barcos que barcos sin honra etc etc, y América –como París- bien valen tanto una misa como un caballo. Tanto tiempo presumiendo de castellano sin serlo que ahora, proverbialmente, tomo dos tazas: castilian spanish... A mi madre le bastaban dos minutos en su casa, bajo su cielo –bueno, de hecho le bastaba con que le saludara mi abuela al verla bajar del coche- para romper a hablar en bable, o gallego, o lo que fuera esa lengua con la que se había criado y había crecido (y que a mí me parecía una lengua cantarina y donde todo acababa en –e: abondo, deitar, cedo). Hoy, me creo que por pasar dos minutos esperando por una Corona fría en alguna cantina poblense de la Nueva España y agradeserlo disiendo grasias, el spanish adquiere un carácter eterno y a prueba de holocaustos nucleares, como las cucarachas.

10 de julio de 2009

¿Qué comen los manatíes?


El manatí es un animal recurrente en mi mitología viajera: comenzó cuando M me dijo, en la terraza del Hotel Nacional de La Habana, que Meyer Lansky los devoraba, flambeados, en la terraza del Hotel Nacional de de La Habana; más tarde, comencé un blog con la palabra 'manatí 'en su cabecera y siguió cuando Ella dio de comer con sus propias manos a uno en la playa del Sheraton de Key West (y todavía hoy, cuatro años después, sigo sin perdonarme el no haber fotografiado ese momento)... La manatimanía continúa presente en mi artículo "¿Qué comen los manatíes?" , que se publica en la revista Savia de este mes.

Lee aquí el artículo "¿Qué comen los manatíes?"

2 de julio de 2009

Bailando en Innisfree



Existe un lugar en el que sus habitantes más viejos viven con la certeza de que, en el Día del Juicio Final, Dios abrasará el mundo con un beso. Y duermen con el miedo a ser raptados por duendes y hadas, aunque sepan de muchos amigos y parientes que han sido liberados siete años después, con los pies gastados, sin dedos, de todo lo que han bailado durante el cautiverio…